jueves, 17 de marzo de 2011

Historia de la Facultad Regional San Nicolas

El desarrollo industrial impulsado por el Estado en los años 60 hizo florecer una pujante fuerza productiva, y es así que la ciudad de San Nicolás de los Arroyos, cuna de la Organización Nacional, vio nacer enormes fábricas de acero, químicas, de alcohol, energéticas, etcétera produciendo el efecto de la necesidad de recursos humanos mencionada, siendo un grupo de entidades intermedias y caracterizados vecinos de la ciudad los que comenzaron a gestionar la creación de una institución de educación superior para cubrirla.

  Estas inquietudes se plasman de la mano de un ilustre vecino, el Doctor Ricardo Fernández Irujo, entonces Diputado de la Nación, quién es el autor de la Ley Nº 15.997, sancionada el 30 de octubre de 1961, que creaba la denominada Facultad del Norte de la Provincia de Buenos Aires, hoy orgullosa Facultad Regional San Nicolás.

  Eran comienzos de los años sesenta y hacían falta ingenieros metalúrgicos, mecánicos y eléctricos. Estudiantes esperanzados, obreros y técnicos con ambiciones y docentes con vocación fueron juntos creando los tan necesarios profesionales pero, más aún, fueron sembrando en un suelo virgen el concepto de Comunidad Universitaria.

  En ese entonces las metas eran simples: la graduación de los primeros ingenieros y la construcción del edificio propio. Hoy se transformaron en la búsqueda de la excelencia académica, la generación de conocimientos a través de la investigación, la vinculación estrecha con los sectores productivos y de servicios, la formación y especialización permanente de sus propios graduados, todo ello en instalaciones que pretenden albergar cómoda y funcionalmente a los integrantes de la comunidad universitaria y social, para que en una gestión abierta y participativa, la innovación y la reforma permanente se constituyan en voluntad de cambio, efectivo y constante.

  Los comienzo fueron en aulas de la E.N.E.T. N° 1 y de la Escuela Nº 6 de San Nicolás, para encontrarnos ahora sobre las barrancas del Río Paraná, río color de león como lo inmortalizó el poeta, en nuestro edificio propio sobre un predio cedido por la Administración Nacional de Puertos. 


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